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Entrevistamos a Alberto Reyero sobre el proyecto Housing First

agorarsc.org | July 25, 2016

Alberto Reyero Zubiri (Madrid, 28 de agosto de 1962) es abogado y diputado autonómico por Ciudadanos en la Asamblea de Madrid. Con amplia trayectoria a favor de los derechos sociales, recientemente su grupo parlamentario registró una proposición no de ley para abordar la situación de las personas sin hogar de la Comunidad de Madrid.  Ciudadanos quiere que la Comunidad de Madrid encare esta situación desarrollando una estrategia similar a la que se aplicó en Nueva York en la década de los noventa, Housing First  que consiste en proporcionar un hogar a las personas sin techo y que no quieren ir a albergues.
Para saber más sobre esta iniciativa y su relación con los bonos de impacto social – que abordamos esta semana- Agora entrevista al diputado autonómico sobre las cuestiones más controvertidas de esta medida.
¿Qué ventajas reporta este tipo de colaboración frente al modelo existente? 
Lo primero que hay que destacar es que los bonos de impacto social no vienen a sustituir ningún modelo existente sino que su naturaleza es complementaria de las políticas públicas actualmente en marcha.
A nuestro juicio, este modelo de innovación social tiene como características fundamentales, que se trata de una fórmula innovadora para atraer inversión privada para el desarrollo de proyectos con impacto social positivo; que traslada el riesgo de la no consecución del resultado deseado a los inversores privados; y que la rentabilidad de la inversión viene determinada por el impacto social efectivamente producido por la actuación que se financia.
Esto les convierte en una alternativa muy interesante para aquellos proyectos realmente innovadores en los que la falta de evidencias de éxito supone un obstáculo a su puesta en marcha.
¿Por qué se ve esta forma de colaboración con participación del capital privado un avance frente a la colaboración Administración-tercer sector? ¿Por qué no se convoca directamente un concurso público para entidades del tercer sector? ¿No se está especulando con problemas sociales?
No podemos olvidar que es la Comisión Europea quien nos hizo un llamamiento en 2013 a todos los países miembros para que encontráramos nuevas formas de satisfacer las necesidades sociales que no estuvieran adecuadamente cubiertas por el mercado o por el sector público.
Entre esas nuevas formas, destacan de manera especial los bonos de impacto social, que son un instrumento que ofrece un mecanismo innovador para la puesta en marcha de programas sociales de resolución de problemas.
Los bonos de impacto social se están desarrollando con fuerza en los países de la OCDE desde la primera experiencia puesta en marcha en Reino Unido en 2010 con un gobierno laborista. A continuación lo han hecho también, Alemania, Holanda y Portugal. Y estamos seguros vendrán muchos más.
El funcionamiento del bono consiste en que la Administración identifica un problema que quiere resolver y para hacerlo busca un grupo de inversores sociales que adelanta el dinero a una entidad social para la puesta en marcha y la ejecución del proyecto y acuerda un pago por éxito con la Administración Pública referenciado a las métricas que se establezcan de inicio.
Esta fórmula de colaboración público–privada permite:
A la Administración pública hacer las inversiones necesarias para lanzar proyectos de innovación social, manteniendo el control en todo momento, además de garantizarse que sólo se gasta dinero en proyectos que consiguen ser exitosos; mejorando por tanto la eficiencia en el gasto y alcanzando mejores resultados.

A las entidades sociales poner en marcha proyectos a medio y largo plazo con la financiación asegurada, además de estimularles a innovar y a medir la efectividad de sus actuaciones.

Al inversor social dirigir su actividad inversora y filantrópica a proyectos concretos que muestran resultados; y, en la mayoría de ocasiones, a recuperar lo invertido para poder apoyar otros proyectos sociales.

¿Qué instrumentos de medición del impacto social habrá?
De manera genérica pueden ser muchos, como son indicadores de eficiencia administrativa, indicadores de eficiencia de los programas (% total de gastos destinados a la misión del programa, coste por beneficiario, etc.), o indicadores de eficiencia de la organización del tipo SROI.
Pero si nos centramos en el proyecto específico de Housing First, podemos considerar por ejemplo las tasas de retención del usuario en la vivienda (que se sitúan en torno al 85%-88% en los modelos actualmente en marcha, muy superiores a las observadas en programas más convencionales) o la rentabilidad de la inversión (en Canadá, por cada 10 dólares invertidos, se ahorraron 9,60 dólares en personas con altas necesidades de apoyo).
Y finalmente indicadores que midan el impacto que genera en la calidad de vida de las personas participantes en el programa, como son la mejora de su salud o las relaciones sociales y familiares
¿No se corre el riesgo de que se “inflen” los resultados sociales a costa de garantizar la continuidad de la intervención del capital privado? Especialmente cuando todos los interesados tienen incentivos para que los resultados sean positivos
El riesgo de que se realicen malas prácticas siempre existe pero precisamente uno de los objetivos de los bonos de impacto social es medir la efectividad de sus actuaciones, algo que es una de las asignaturas pendientes de gran parte de los proyectos sociales que se ponen en marcha en nuestro país.
Para garantizar el correcto funcionamiento de un programa de este tipo, es crítico que desde el inicio se incluyan métricas concretas, así como una evaluación de eficiencia económica que demuestre el retorno económico del programa en función de los ahorros producidos por el mejor y menor uso de los sistemas de protección habituales. El inversor acuerda con la Administración competente la devolución de su inversión, que puede incluir un pago superior a lo invertido, en función del éxito del programa.
De esta manera se evita la existencia de beneficios “perversos” del tipo que se mencionan en la pregunta.
Las personas-objetivo deben reunir un perfil muy concreto, en tanto en cuanto no todas pueden ser candidatas. (puesto que la casuística del sinhogarismo es muy extensa) ¿Podría concretar ese perfil candidato?
Es cierto. En la Comunidad de Madrid se estima que existen unas 5.000 personas sin hogar, de las cuales  se estima que aproximadamente un 20% no utilizan los recursos de la red asistencial  y pasan toda su vida en la calle,  pernoctando a la intemperie.
El modelo Housing First va dirigido precisamente a este 20%, que son aquellas personas sin hogar que están en las peores condiciones; aquellos que llevan al menos 3 años durmiendo en la calle y tienen problemas de salud mental o adicción a alcohol o drogas, o que tienen una discapacidad grave.
En cualquier caso es importante considerar que este modelo es complementario del servicio convencional para personas sin hogar, que funciona para el otro 80% de personas sin hogar.
Todo el proceso irá acompañado de toda una batería de medidas que ayuden a la persona a no volver al punto que originó el sinhogarismo. ¿Puede explicarnos cuáles son estas medidas?
Lo primero que hay que destacar es que Housing First es un modelo muy rodado y que cuenta con más de 25 años de desarrollo en Nueva York (donde nació) y se ha convertido en un modelo de éxito en América y en Europa
No olvidemos tampoco que el modelo Housing First se ha convertido, además, en uno de los ejes de la recientemente aprobada Estrategia Nacional de Personas sin hogar.
Este modelo no supone mayor dotación presupuestaria sino menos. Se trata, sobre todo, de ser más eficiente en las políticas públicas, y en este caso, por ejemplo, se reduce sustancialmente el uso de emergencias sanitarias, uso de instituciones penitenciarias y Administración de Justicia, visitas a médicos, hospitalizaciones, uso de ambulancias, intervenciones policiales, etc.
A estas personas se les ofrece un alojamiento unipersonal, sin poner condiciones distintas a las que un casero pediría a cualquier otro vecino. Como contrapartida, el usuario de Housing First acepta una visita semanal de acompañamiento social y contribuyen a sostener su vivienda con el 30% de sus ingresos.
El sistema consiste, básicamente, en considerar que la seguridad vital que supone disfrutar de un espacio privado y la confianza que la persona siente que se deposita en ella, le permiten generar procesos positivos, que convenientemente “acompañados socialmente”, garantizan su éxito.
En estos casos, puede suceder que la experiencia no tenga éxito con alguna persona. ¿Cómo se trabaja el fracaso?
Es importante destacar que si consideramos la tasa de retención en la vivienda como un indicador del éxito o fracaso del modelo, los modelos actualmente en marcha (principalmente en EEUU pero también en Europa) estamos hablando de un índice de fracaso inferior al 15%, que está muy por debajo de los existentes en otros modelos.
En cualquier caso será necesario trabajar con ese porcentaje de fracaso, y hacerlo de manera individualizada, ya sea mediante un acompañamiento más intenso, tratamiento psiquiátrico, etc.
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