Source: Naomi Klein advierte del vínculo entre el cambio climático y los conflictos sociales | ComunicaRSE

 

Durante una conferencia celebrada en Londres en memoria del crítico literario y activista palestino Edward Said, Naomi Klein criticó a aquellos que luchan contra el cambio climático porque rara vez hablan sobre la guerra y los conflictos ambientales de nuestro tiempo. “La superación de las desconexiones entre cambio climático y guerras es la tarea más urgente para cualquier persona ocupada de la justicia social”, expresó.

 

“No se trata de que el clima se esté volviendo más caliente y húmedo, se trata del futuro de nuestro planeta, a menos que cambiemos los valores corrosivos que están enfrentando a la gente”, dijo Klein en la conferencia.

“Los combustibles fósiles que son el principal motor del cambio climático, exigen el sacrificio de regiones enteras y personas. Zonas como el delta del Níger y las arenas bituminosas de Alberta, Canadá han sido sacrificadas por este recurso. Se han pasado por alto los tratados que protegen los derechos de los pueblos a vivir en su tierra en nombre del petróleo. Los derechos indígenas no tienen sentido cuando la tierra está siendo destruida y los ríos están siendo contaminados. La extracción de recursos es una forma de violencia, ya que hace daño y mata a las culturas “, dijo.

Naomi Klein es autora del libro “No Logo” (Sin Marca) que cuestiona la Cultura de Consumo del capitalismo y las operaciones de Grandes Corporaciones Empresariales como Nike en sus cadenas de valor globales.  En otro de sus libros “This Changes Everything” (Esto lo cambia todo) expone la relación directa entre el calentamiento global y el sistema capitalista que bloquea posibles reformas.

En este libro, Klein sostiene que actualmente existe una guerra entre nuestro sistema económico neoliberal y nuestro sistema planetario. “No se han hecho las cosas necesarias para reducir las emisiones, porque son cosas que están en conflicto con los fundamentos del capitalismo desregulado, la ideología reinante desde que comenzamos a luchar para encontrar una salida a esta crisis”, escribe Klein. “Estamos en un atasco, porque las acciones que nos pondrían en la mejor situación posible para evitar la catástrofe–y que beneficiarían a la gran mayoría de la gente- son extremadamente amenazantes para una élite minoritaria que mantiene un control absoluto sobre nuestra economía, sobre nuestros procesos políticos y sobre la mayor parte de los grandes medios de comunicación”.

Klein vincula el inicio de la crisis de Siria con la sequía. “La sequía no fue el único factor, pero el hecho de que 1,5 millones de personas fueron desplazadas exacerbó [la situación]. Hay una conexión entre el estrés hídrico y el conflicto en el Medio Oriente, Libia, Gaza, Afganistán y Pakistán. Hoy en día los barcos de refugiados huyen de la guerra y la sequía. Los migrantes son vistos como un ejército invasor”.

En una referencia al argumento del activista palestino Edward Said sobre que grandes sectores de la humanidad han sido catalogados como sub-humanos, como un “otro”,  Klein afirmó que el cambio climático estaba incrementando esta forma de clasificarlas a las personas.

“No hay manera limpia y segura para hacer funcionar una economía basada en los combustibles fósiles. No hay manera pacífica para hacerlo… Si las naciones y las personas son consideradas como un “otro”, es más fácil hacer guerras y golpes de estado”, dijo.

“Nos estamos quedando sin maneras baratas para llegar a los combustibles fósiles. Esto genera el auge de la fractura hidráulica que ahora está amenazando a algunos de los lugares más bellos de Gran Bretaña “.

Klein hizo un llamado a la población para que vinculen el cambio climático con los conflictos sociales. “La gente anti-austeridad rara vez habla sobre el cambio climático. Y la gente que habla sobre cambio climático rara vez habla sobre la guerra. La superación de estas desconexiones es la tarea más urgente para cualquier persona ocupada de la justicia social”.

“[El cambio climático] es una emergencia presente. El acuerdo de París, firmado el mes pasado, se compromete a mantener el calentamiento por debajo de los 2 grados. Pero esto es imprudente. En 2009, los países africanos dijeron que esto era una sentencia de muerte. En el último minuto [en París] los países acordaron “continuar los esfuerzos” para limitar el calentamiento. [Pero] no están consiguiendo acelerar estos esfuerzos”.

“La gente rica piensa que van a estar bien, que serán atendidos. Pero todos nos veremos afectados”, finalizó.

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